En 1969, la familia Perez Muñoz compró la tradicional Confitería Paris en 7 y 49. Conociendo ampliamente el oficio de panadero, Roberto Perez puso en funcionamiento la fábrica del local y comenzó a elaborar confituras.
En 1974, tras un conflicto con el gremio de los mozos, decide cerrar el bar y remodelar el salón para dedicarse plenamente a la venta de pastelería. Durante los años siguientes la Confitería Paris fue ganando prestigio basado en la calidad de sus productos. La medialuna era su producto más vendido y ya se hacía conocida fuera de la ciudad.
En 1989, la familia decide renovar el salón y otorgarle un toque más moderno a sus productos.
La gran sorpresa para los platenses llegó en 1995, cuando se reabrió el bar y el salón de fiesta.
La Confitería Paris, fue y es el lugar de encuentro y convergencia de las diferentes generaciones de platenses.
 
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